El Anzuelo...
Los alcaldes ya se acostumbraron que le digan "Menos días Sr Presidente"
por El Fisgón
Aquellos, quienes durante las primeras horas del día y hasta que el sol se oculta corrían o caminaban por la pista...
Por: Javier Rosales Ortiz
Aquellos, quienes durante las primeras
horas del día y hasta que el sol se oculta corrían o caminaban por la pista de
campo traviesa con el cuidado necesario para no enredarse con las plantas, para
no pisar los deshechos de las mascotas y para no caer cuando se pisa el envase
de un refresco o de una cerveza que algún bohemio tiro en el lugar luego de un
evento deportivo. Eso era antes.
Con el fondo de la singular belleza de
El lugar modificó totalmente su rostro y
los recursos que se dedicaron para ello no bastaron, pero hoy ese campo cuenta
con un impresionante gimnasio, con albercas, con un cómodo estacionamiento y
con áreas verdes bien cuidadas que invitan a cultivar el cuerpo y la mente.
Nada mejor que caminar a las 6 de la mañana
por la pista de tierra rojiza y deleitarse con el trinar de los pájaros que
anuncian el nacimiento de un nuevo día, porque eso inyecta vigor, regala
alegría y purifica la sangre, lo que contribuye a iniciar bien la siguiente
jornada en estos tiempos de preocupación y de estrés.
Es, ese campo, un punto de reunión diaria
de las familias victorenses que buscan rascarle pedazos a los momentos agradables
y que a través del deporte se someten a una terapia casi gratuita, porque la
cuota mensual que se paga es simbólica.
Pero como siempre hay granitos prietos en
el arroz al campo deportivo del Upysset en Ciudad Victoria lo empieza a cubrir por
fuera una mancha que amenaza con convertirse en algo serio, delicado y que ya inquieta
a los padres de familia que a diario se dan cita en el lugar.
Ven ellos, los progenitores, que como
hormigas se van formando afuera del alambrado de dicho campo sobre el Libramiento
Naciones Unidas los vendedores de vehículos “chocolate”, quienes durante todo
el día y cada hora de la semana esperan pacientes al cliente, por lo que han
convertido a ese lugar en un tianguis.
No son como las inofensivas hormigas
“pedorras”, de esas que se aplastan con la mano y que solo hieden.
No, se trata de hormigotas de las rojas, de
esas que muerden, que producen dolor, visibles ronchas y serias molestias.
La historia de este tipo de loteros ya es
muy conocida porque se extienden también como lechuga y se forman como soldados
sin el menor recato cuando la autoridad se hace de la vista gorda, porque así
le conviene.
Ellos, los padres de familia, tienen que
soportar entonces el peculiar lenguaje florido y muy fluido de los vendedores
de autos americanos, pero se reservan su queja porque saben bien que son como
pulpos que pierden un tentáculo y que hacen uso de los otros de repuesto para
atacar.
Injusto, es, que esos sujetos le empiecen a
dar mala fama a ese formidable lugar que funcionarios como Jorge Silvestre Abrevo
Adame, Director General del Upysset, su
valioso colaborador, Juan Pablo González Rodríguez, Director de Seguridad
Social y la dirigente del SUTSPET, Blanca Valles Rodríguez, lograron
transformar con base a la mística que tiene el Gobernador, Eugenio Hernández
Flores, de dotar a Tamaulipas de espacios deportivos dignos del primer mundo.
Es seguro que pronto surgirán los enfrentamientos
entre los padres de familia y los loteros, por eso es necesario que la
autoridad competente extermine a esta plaga de hormigas que amenaza con trepar
por el alambrado del campo del Upysset.
En manos de ellos, está, cortarles a tiempo
el aguijón, porque el mal comportamiento, el cinismo y la voracidad de los
loteros no tienen límite.
Bajo advertencia no hay engaño.
Luego, será ya demasiado tarde.
Correo electrónico:
anecdotariorosales@hotmail.com
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