El Anzuelo...
Hay que ser marranos, pero no trompudos
por El Fisgón
Por: Melitón Guevara Castillo
Las palabras de
Amelia Vitales, ahí en el Polyforum, hicieron que los priistas se emocionaran. Explícitamente
dijo que su partido va a ganar las 43 alcaldías y las 22 diputaciones. Sus
palabras, validas como objetivo político, me hicieron recordar a Ricardo
Gamundi, el exdirigente estatal, que se daba vuelo pregonando ganar carro
completo en las elecciones.
Los tiempos son otros, el contexto y las circunstancias, hacen difícil que el
PRI repita esa hazaña, de otros tiempos. Incluso, si como en la ocasión
anterior esta Issa Luna Pla, del meritito Xicoténcatl, pero académica de la
UNAM, diría exactamente las mismas palabras: es amoral, dijo, pensar en un
carro completo, la democracia no lo concibe.
Efectivamente. La democracia ya le demostró al PRI que no puede ganar todo.
Todo empezó a partir de 1988: el PAN inicia un proceso de consolidación; gana
gubernaturas, alcaldías, diputaciones locales, federales y en el 2000 y en el
2006 gano la Presidencia de la Republica. El PRI, a partir del 88, ya no es el
invencible, el del carro completo: la sociedad le da a otros también
oportunidad de gobernar.
Precisamente porque el PRI tenía carro completo fue que aparecieron primero los
diputados de representación proporcional, hoy también conocidos como
plurinominales. Y luego con la reforma política del 1977 con José López
Portillo y Jesús Reyes Heroles, se abrió la puerta para que entraran los
partidos de izquierda: la izquierda se hizo oficial, podía participar en las
elecciones.
El PRI ha tenido
descalabros, precisamente, porque el avance democrático elimina prácticamente
de tajo el carro completo. El PRI, por sí solo, no podrá ganar el carro
completo, porque al ir en coalición comparte triunfos y derrotas, va con el
PANAL y con el VERDE. Sin embargo, las voces de presuntas derrotas priistas
están a la orden del día: ante Cesar Camacho, el exdiputado y exalcalde Horario
Garza Garza, lo dijo y lo repitió: Nuevo Laredo está listo para que el PRI
pierda la elección.
¿Por qué esa aseveración de Horacio? Por algo que sucede a lo largo y ancho del
Estado: el PAN ha ganado en voto duro y el PRI, en términos porcentuales, lo va
perdiendo, va disminuyendo. El PRI ha tenido una evolución, una transformación:
el voto corporativo ya no les funciona, cuando menos a Edmundo García Román y a
Juan Báez Guerra, líderes de la CTM y de la CNC respectivamente.
Lo importante es que, entre los priistas, al menos los que son líderes y
dirigentes, están muy convencidos del triunfo. Eso es bueno, muy bueno, porque
fortalece la autoestima y el ánimo de triunfo siempre es positivo. Sin embargo,
las palabras de Amelia, parafraseando a Luna Isa, no caben en un contexto
democrático, aunque –en esta democracia muy a la mexicana-, todo puede suceder.
Egidio Torre Cantú, como líder real del partido y Ramiro Ramos, formal, están
plenamente convencidos del triunfo; porque saben que han realizado el trabajo y
han tomado las decisiones que, en su perspectiva, consideran correctas. Solo
los hechos, del día 7 de julio, con las boletas en mano, sabrán si lograron
convencer, persuadir, al electorado. Mientras tanto, que no decaída el ánimo:
¡vayan por el carro completo!
Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
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