El Anzuelo...
Quien quedo fuera de la lista, ya ni llorar es bueno
por El Fisgón
Por: Rogelio Rodríguez Mendoza
O
no quiere correr riesgos o ya aprendió que no siempre es válido aquello de
“vale más solo que mal acompañado”, o es simple miedito, pero el hecho es que
el PRI formalizó su alianza con el PVEM y el PANAL para contender juntos en la
elección local que se celebrara el primer domingo de julio del presente año.
Los priistas tendrán que entender, sin embargo, que la coalición con los
partidos de Jorge González y la maestra Elba Esther Gordillo, no le garantizan
para nada la victoria en la disputa por las 43 alcaldías y los asientos en el
Congreso local.
De inicio, el PVEM es un partido que en Tamaulipas prácticamente no tiene
presencia. Ha mantenido su registro gracias al cobijo que le ha dado
precisamente el mismo PRI, e incluso podríamos decir que se trata de una
extensión o sucursalita del mismo tricolor.
Como consecuencia de ello, la alianza beneficiara al mismo PVEM pero para nada
al PRI.
El PANAL de la Gordillo se “cuece” aparte pero también tiene sus asegunes. Es
verdad que el voto de los maestros podrían inclinar la balanza a favor de los
candidatos del PRI en los municipios de mayor riesgo, como Nuevo Laredo,
Reynosa, Matamoros, Victoria y Tampico, pero nada garantiza la disciplina de
los docentes a la hora de acudir a las urnas.
Ya sabemos de la bipolaridad que aqueja a la dirigencia magisterial en el país,
que un día dice “si” y al siguiente “no” dependiendo del humor con que
amanezca. Con esa facilidad con que cambia de opinión, nadie podría descartar
que el sentido del voto de los maestros sea inducido hacia otro lado que no sea
el del PRI.
Bajo ese panorama, los priistas no la tienen fácil y la coalición con el PVEM y
el PANAL es poco por no decir que nada.
La realidad es que si el PRI quiere ganar la elección tendrá que tomar decisiones
mucho más redituables electoralmente que andarse asociando con el “chiquitiaje”
político.
Resulta innegable lo complicado que es conciliar a la gran cantidad de
aspirantes a gobernar los municipios o a ocupar una curul en el Congreso. Pero
ahí es donde debe verse la habilidad de quienes dirigen el tricolor en el
estado.
La habilidad será necesaria para que los beneficiados con las candidaturas sean
aquellos que realmente tienen la simpatía, y el respaldo no solo de la
militancia priista de sus municipios o distritos sino también de la población
en general.
Y debe alcanzar esa capacidad de negociación para evitar que los resentimientos
de los perdedores vayan a representar votos adversos en la urnas.
Las derrotas en el pasado reciente se han originado precisamente porque hubo
quienes se empeñaron en postular a los compadres, los amigos o los recomendados
aunque fueran los más odiados en sus pueblos.
En simple sentido común, entonces es sencillo entender que si el PRI quiere
ganar debe postular candidatos ganadores, sin importar el “padrinazgo”.
Y no debe ser muy complicado identificar a quienes tienen en ese perfil en cada
uno de los municipios y distritos.
EL RESTO.
La Comisión Estatal de Derechos Humanos está urgida de un titular
verdaderamente comprometido con la defensa de la dignidad de los tamaulipecos.
El organismo ha permanecido en una modorra absoluta ante la actitud sumisa de
quien la tutela, Bruno del Río Cruz, quien se preocupa más por cuidar la chamba
que por agilizar y eficientar las investigaciones ciudadanas sobre presuntas
violaciones a los derechos humanos.
ASI ANDAN LAS COSAS.
roger_rogelio@hotmail.com
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