El Anzuelo...
No es problema estar jodido, el problema es que se note
por El Fisgón
Por: Carlos Santamaría Ochoa
Cuando hay
elecciones, los que consideramos que vale la pena participar, y que cada día
somos más, pensamos en uno u otro candidato o candidata; le damos la confianza
traducida en un voto que se suma a los millones de personas que piensan igual
que nosotros en ese sentido, para hacer ganar a quien pensamos, es la mejor
opción.
Desgraciadamente,
muchos de los que llegan a ocupar un cargo de elección popular se olvidan de su
enorme responsabilidad, y toman las cosas con ligereza o de plano, llegan para
cobrar magníficos salarios a cambio de nada: muchos legisladores son presa de
esa vida cómoda que les permite tener colaboradores a su lado y otros lujos que
probablemente no merezcan, sobre todo, porque no cumplen con la responsabilidad
que personas como usted y nosotros les hemos confiado.
Dicho sea en
otras palabras: traicionan la confianza que les dimos y se con vierten en
simples vividores “plus”, por lo que le cuestan al Estado.
Recientemente, el
presidente de México Enrique Peña Nieto envió una propuesta al Congreso de la
Unión sobre la conformación de la administración Federal, proponiendo cambios
en la estructura de seguridad y que, finalmente, no fueron aprobados por el
Senado de la República, donde hubo casi igual número de abstenciones que el
número de senadores que votó a favor. Informaron que el PRI declinó fomentar el
cambio tal y como lo propuso EPN.
Sin embargo,
nosotros vimos con profunda tristeza que hubo abstenciones, tal y como sucedió
en la toma de posesión con gente de la oposición al PRI.
Recordamos
aquella frase que se atribuye a algún ginecólogo que aseguraba que la chica
estaba embarazada o no, pero no hay medias tintas, pues, y eso es lo que
planteamos: no debe haber medias tintas en el Congreso de la Unión, en el
Senado ni en el Congreso local de cada entidad federativa.
Los que
participan ahí se supone que tienen conocimientos y habilidades políticas para
hacer valer sus propuestas; cuando la mayoría está en contra de éstas, en un
régimen democrático hay que aceptar y avalar el resultado, pronunciarse con
ellos, aceptar y colaborar, pues. No se vale que estén como los niños pequeños:
“Como no hacen lo que digo, se acabó el juego y me llevo mi pelota”.
Resulta ridículo
que personas que se supone que tienen preparación y dominio de las artes
políticas tomen actitudes estúpidas y cobardes para no emitir su voto. No son
capaces entonces, de vivir en un régimen democrático.
Si la mayoría
está en contra, hay que defender nuestros postulados con el voto a favor y con
la razón que tengamos para hacerla valer bien, en serio, responsablemente.
No concebimos que
se abstengan; suponemos que una abstención es, como hico Pilatos: lavarse las
manos, y eso no se puede interpretar más que como una cobarde actitud, por no
querer asumir su responsabilidad.
Qué importa si la
mayoría está contra nosotros, pero hay que hacer valer nuestro punto de vista…
no renunciar.
Los señores
legisladores ganan más de 4 mil pesos diarios, lo que se traduce en una suma
aproximada a 100 mil pesos mensuales, además de las dietas, gastos de
“represe4ntación” y demás privilegios. No es justo que se salgan por la
tangente y no quieran asumir su responsabilidad.
Deber entender
que llegaron ahí, cierto, por un “palomazo” de quien manda, pero deberían
entender que representan a miles de personas, que esas personas estamos pensando
que nuestra opinión será llevada al Congreso o al Senado, y no quedarse en el
capricho irresponsable de quien, como vil avestruz, mete la cabeza al agujero y
no asume su responsabilidad.
Para eso les
pagan, para que nos representen, para que hagan valer nuestra voz, no para
esconderse en un cómodo sillón u oficina y dejen toda la responsabilidad a los
que sí tuvieron los… tamaños para participar.
No sean cobardes,
pues, y voten, a favor o en contra, pero no dejen de hacerlo, que para eso les
pagamos los mexicanos.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
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