El Anzuelo...
Hay que ser marranos, pero no trompudos
por El Fisgón
La joven vocalista de Oaxaca, Alejandra Robles, y la Diva de Malí, Oumou Sangare, cautivaron la víspera a los cientos de asistentes que se dieron cita en las instalaciones de El Plaza Condesa de la capital mexicana
México, (Notimex).- La joven
vocalista de Oaxaca, Alejandra Robles, y la Diva de Malí, Oumou Sangare,
cautivaron la víspera a los cientos de asistentes que se dieron cita en las
instalaciones de El Plaza Condesa de la capital mexicana. Alejandra Robles con
sus ritmos de la Costa Chica oaxaqueña, y “El Ave Canora” de la canción
africana con sus sensuales cadencias.
Prólogo. Alejandra Robles entró al proscenio acompañada
de bajo eléctrico, jarana, sax/clarinete y batería. La anochecida se inflamó
con su voz. Pescadores de Santo Domingo y San Nicolás brotaron de sus coplas.
“Soy Alejandra Robles, oaxaqueña a mucha honra/ y me dicen La Morena / de la
Costa Chica pa más decir/ y vengo aquí pa entonar / mis coplas de barlovento”.
El primer disco de Alejandra Robles, “La Malagueña”
(2007), dejó un buen sabor de boca entre melómanos y público en general:
aquella colección de sones y boleros clásicos, recreados bajo el influjo del
sonido tradicional de las bandas de la Costa Chica y ciertos aires de jazz y
blues, deleitó a muchos. La voz honda de la intérprete afro mexicana, oriunda
de Puerto Escondido, se impuso por su naturalidad expresiva.
En 2009 apareció “La Morena” y los oídos se nos mojaron
de sabores gratos. Dúo con Manzanero en la clásica “Adoro” y complicidad vocal
con Eugenia León en la mítica “La Llorona”. Invitado el rapero Abel Bosmenier
de S.B.S en “El Cascabel” y presencia jarocha de Ramón Gutiérrez en el son “La
morena”.
Sones tradicionales y composiciones de Barros, Álvaro
Carrillo (“Pinotepa”) y Andrés Eloy Blanco (“Angelitos Negros”) estructuraron
un saldo melódico/armónico que se escucha con placer. Anoche, Robles realizó un
grato recorrido por su repertorio que el público recibió con entusiasmo.
“El cascabel”, “La morena”, “Alingo lingo”, “La San
Marqueña”, “Malagueña”, La Bamba”... Agrupación de robustez sonora asombrosa,
arreglos que fusionan concordias del son jarocho y acentos afrocubanos. Voz de
contralto que manipula los agudos con solvencia. Sensual presencia escénica: el
público aplaudió con delirio.
Tema Central. 10: 30 de la noche: Oumou Sangare entró al
tablado ataviada de blanco con una jícara en la cabeza subrayando los acordes
de un tema afro pop que la recibió. Mueve las caderas y el tiempo se detiene.
Modula y los pájaros imitan sus gorjeos.
La historia: Oumou Sangare cantó alegremente en una
fiesta de familiares en Bamako. Un productor que andaba por ahí, escuchó su voz
volátil y la invitó a participar en una gira por Europa de presentaciones de
música tradicional con una popular agrupación de músicos malienses. Esto
sucedió hace 24 años.
Hoy, Oumou Sangare es la Diva, el “Ave Cantora”, de Mali.
Figura de prestigio en el medio artístico de su país, exitosa cantante,
inspirada compositora, empresaria y líder de opinión muy influyente, ha
levantado su voz en contra de las desigualdades sociales, la poligamia y el
machismo.
En México conocemos su música gracias a Discos Corasón:
“Worotan” (1996) y “Oumou” (2004) han tenido excelente acogida y repercusión
entre melómanos, especialistas y público en general. El álbum “Seya” (World
Circuit, Discos Corasón, 2009) se ha convertido en punto de referencia de esta
vocalista imprescindible.
Cuando Sangare modula se produce una alteración dentro de
nosotros: su cabalgante fraseo de palpitante influjo nos contagia por la
seductora aureola que brota de su porte y concepción interpretativa. Su dominio
de diferentes idiolectos del habla de Mali la convierte en una comunicadora
eficaz.
Originaria de la región de Wasulu y heredera de las
costumbres y celebraciones callejeras donde su madre cantaba, Oumou adopta los
matices de los cantos de cazadores en las vertientes del estilo “wassoulou” que
reivindica el corazón del mundo femenino como impulso y sabiduría de la vida.
Trovadora nata, la Diva de Mali utiliza su voz para
promulgar valores en su entorno con una retórica que toca diferentes temas
(derechos femeninos, la diáspora, el amor, la amistad, la fuerza creativa, el
apego a la tierra natal, la sabiduría de los ancianos, la muerte…): trovadora
que solfea en una fiesta oficiante por la vida, la tolerancia y la igualdad.
El concierto de anoche recreó los principales temas del
CD “Seya”: puntualización de los valores de la festividad con tramas que
desbordan algarabía contagiosa (“Sounsoumba”, “Donso”, “Koroko”…). Oumou brindó
una gala en los bordes de la exaltación.
Discurso espontáneo que emergía de una necesidad
expresiva pujante: el crepúsculo se untó de correspondencia con lo auténtico.
Los músicos en extasiada ejecución de sus instrumentos: el guitarrista desplegó
un arrobado tejido juguetón que acentuaba los argumentos de la Sangare.
Las percusiones en ajustada costura con las vehemencias
de la danza. Batería y bajo en concordancia funk/afro de noble fijeza armónica.
“Como había estado ausente por un rato, ochos años sin
pisar este país, mi intención es producir algo alegre. Entre toda la alegría
siempre trato de deslizar mensajes que educan a mi gente y mi país. Para ustedes
todo mi cariño”, gritó la Diva y el público pidió más.
El tiempo se detuvo ante semejante cuaderno musical que
dibujó albores regocijantes en los filos de un goce que abrasa.
Ronda que dio la oportunidad de disfrutar a una cantante
en total dominio de sus facultades. La transparencia de su arropada voz se
deslizó en una abundancia de compases y melodías que nos atraparon desde el
primer armónico.
Hay auroras que nacen en medio de magines
menguantes y luna indescriptible; también hay albas de avideces innombrables.
Sangare se bamboleó sobre los espejos nocturnos de un jueves otoñal que los
cientos de testigos que atiborraran los rincones de El Plaza Condesa jamás
olvidaran.
La cantante de Mal?, Oumou Sangare, durante su presentaci?n la v?spera en un recinto capitalino.
Fotografía Notimex
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