El Anzuelo...
Magda: ¿Otra vez vas a traicionar? ¡No tiene llenadera!
por El Fisgón
El escritor Juan Goytisolo, dice que en tiempos del Estambul otomano, los numerosos comerciantes extranjeros, establecidos en el populoso barrio de Gálata...
Por: Roberto Montes Vázquez
El escritor Juan Goytisolo, dice que en tiempos del Estambul otomano,
los numerosos comerciantes extranjeros, establecidos en el populoso barrio de
Gálata, utilizaban una especie de sabir
o lingua franca compuesta
de palabras francesas, italianas, árabes, turcas, griegas y también
castellanas, portuguesas y catalanas. Y ahí se sitúa la frase “palabra de
honor” usada por los comerciantes como moneda de cambio y porque en turco se
utilizaba paradójicamente para designar
la mentira o la vana palabrería del embaucador. Esto nos plantea la sorprendente plasticidad de las palabras, que son
capaces de atrapar entre sus silabas hasta la ironía y el sarcasmo de los
hablantes, que con desdoro les decían “turcos” a los charlatanes y bribones que
no tenían palabra.
Dice Carlos Loret de Mola, en sus historias de un reportero: “No es un
compromiso de palabra, una carta ni un documento cualquiera. Es un contrato. Un
contrato notariado.
Tiene dos hojas y está redactado con el lenguaje legal que caracteriza
a estos convenios: los abajo firmantes, representantes de los partidos
políticos constituidos por tal y cual ley, en esta fecha, con domicilio en
cierta dirección, etc. La cláusula clave: quienes rubrican se comprometen a no
establecer alianzas electorales en el Estado de México con partidos políticos
cuyas ideologías les sean adversas”.
Y concluye: “Por eso cuando César Nava violó el acuerdo y faltó a su
palabra al anunciar que el PAN iba con el PRD para arrebatarle Oaxaca al PRI,
Fernando Gómez Mont no tuvo otra salida más que la renuncia a su militancia
panista para salvaguardar el valor de su palabra y proteger al presidente
Calderón a quien podría llegarle el reclamo de que su parte no había cumplido”.
Ahí en esa pretendida protección, que señala Loret de Mola, al presidente Felipe Calderón, se encuentra
otra contradicción de los parlantes del gabinetito, porque han afirmado en todos los tonos y en todos
los niveles que no se protege al chapo.
El confuso caso de Cesar Nava, titula la
bonita e inteligente periodista del Excelsior Yuriria Sierra, su columna que
dice: “Nomás no da una: que si las alianzas, que sus promesas no cumplidas que
orillan a la salida del PAN del secretario de Gobernación, que el apapacho que
este último recibe del Presidente y, pues... para qué nos hacemos, su estancia
como líder de Acción Nacional no ha brillado por aciertos. Ha contribuido a los
tumbos, golpes y moretones al partido oficial, dividiéndolo y forzándolo a
mezclarse con sus acérrimos rivales; bueno, con quienes se pensaba que tenían
un ADN incompatible. Hoy ya vemos que los fondos no son tan distintos; las
formas, menos; apenas, los discursos”.
Y continúa: “Y es que a esa lista de
descréditos se le suma su petición de licencia como diputado federal, para
concentrar sus esfuerzos en las elecciones que le podrían dar al PAN (o
“perrepan”) algunas gubernaturas, claro, después de que enseñen el cobre y las
alianzas ya firmadas se disuelvan. ¿A poco creen que nos tragamos ese cuento de
unidad? No es por amarrar navajas, pero si ya rompió pacto con gente que era de
su partido, ¿qué nos dice que no lo hará con los amarillos en el remoto caso de
que sus alianzas le ganen al PRI en algunos estados?”.
Yo me pregunto si German Martínez con su tipo
y desplantes de Sacristán enojado, terminó en el bote de basura no reciclable
al fallarle al otro chapo; en donde terminará Cesar Nava, con su aspecto de
monaguillo más turbado que un Nerd?.
SI LO SABÍA GRAVE Y SI NO LO SABÍA PEOR.
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