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por El Fisgón
En grupos de tres en tres, 15 soldados acudieron a rendir declaración ante el Fiscal Federal en turno quien lleva la Averiguación Penal
Por: Mesa de Redacción
En grupos de tres en tres, 15
soldados acudieron a rendir declaración
ante el Fiscal Federal en turno quien lleva la Averiguación Penal por la muerte
del General Farfán Carriola, el Teniente de Infantería Guillermo Alvarez
Hernández y el Licenciado Raúl Rivera Molina
El General Ubaldo Ayala Tinoco
comprobó que la Patrulla 074 presentaba múltiples balazos y daños por esquirlas
provocados por una granada de fragmentación disparados por militares.
Nuevo Laredo, Tamaulipas.-
La versión de que militares impidieron a patrulleros de la Policía Municipal
auxiliaran a su superior y jefe, tras el
llamado de auxilio que les hizo, el General Manuel Farfán Carriola y dos de sus
colaboradores, además de la agresión de que fueron objeto con granadas de fragmentación y disparos de
arma de grueso calibre se corroboró cuando la Procuraduría General de la
República llamó a declarar ya a 15 soldados de diferentes rangos.
Ayer viernes, vehículos de la
Secretaría de la Defensa Nacional transportaron a sus elementos al Palacio Federa,
donde se localiza la subdelegación de la PGR, en donde en grupos de tres en tres acudieron a
rendir declaración ante el Fiscal Federal en turno quien lleva la Averiguación
Penal AP/PGR/TAMPS/LN-I/428/2011 por la muerte del General Farfán Carriola, el Teniente
de Infantería Guillermo Alvarez Hernández y el Licenciado Raúl Rivera Molina.
La Procuraduría General de
Justicia del estado de Tamaulipas interpuso la querella por los daños que
sufrieron las patrullas y las heridas por arma de fuego de varios Policías
Municipales quienes avalaron su dicho ante el Fiscal Estatal.
Ellos afirmaron que los militares
los persiguieron, balearon y les detonaron granadas de fragmentación cuanto
trataban de dar apoyo a su jefe tras recibir la llamada de auxilio por haber
sido agredidos por pistoleros en la avenida Venezuela y Josefa Ortiz de
Domínguez.
Según fuentes policiales, durante
su visita a Nuevo Laredo y luego de un pronunciamiento conjunto con el Alcalde
Benjamín Galván Gómez, para condenar la agresión y muerte del General Farfán
Carriola, el Secretario de Seguridad Pública
de Tamaulipas, General Ubaldo Ayala
Tinoco realizó una sorpresiva visita a las instalaciones de la Secretaria de Seguridad
Pública Municipal, donde fue informado del ataque a los patrulleros por parte
de elementos del Ejército Mexicano, cuando acudían en auxilio de su superior.
Ayala Tinoco al realizar la
visita, se percató que la Patrulla 074, presentaba múltiples balazos y daños
por esquirlas provocados por una granada de fragmentación, preguntando qué había
sucedido, siendo informado que los oficiales habían sido atacados por militares.
Al saber de los hechos, Ayala
Tinoco preguntó por la denuncia de lo sucedido, misma que ya había presentada
ante la Procuraduría General de Justicia del Estado, acudiendo personal de
Servicios Periciales para tomar evidencias.
La Patrulla 074 era tripulada, la
noche del pasado miércoles, por los oficiales Juan Antonio Rodríguez y Micaela Santiago, quienes, según el parte de
Flujo Interno, al escuchar la llamada de auxilio acudieron en apoyo a su
superior, el General Manuel Farfán Carriola.
Ambos manifestaron que fueron
recibidos a balazos por militares, optando por retirarse pero sólo pudieron
llegar hasta el cruce de Venezuela y avenida César López de Lara (México)
porque las llantas estaban ponchadas.
Narraron que la patrulla
presentaba varios impactos de bala, esquirlas de granada y el tanque de la
gasolina perforado, por lo que tuvieron que dejarla abandonada, pidiendo el
apoyo al conductor de un vehículo
particular que pasaba por el lugar quien los trasladó al Hospital General, en
donde los atendieron de las heridas recibidas.
De la misma forma, otros
patrulleros que acudieron a los llamados de auxilio del General Manuel Farfán
no pudieron hacerlo porque, según su declaración ante las autoridades, los
soldados los obligaron a retirarse a balazos.
José Carlos Solís y Dolores
Zepeda, de la patrulla 159, mencionan en su declaración que al llegar al lugar
de los hechos, los soldados comenzaron a gritarles, pero como no escuchaban
claramente, comenzaron a hacerles señas con las luces de la patrulla,
recibiendo como respuesta varias detonaciones, por lo que se dieron de reversa
para huir.
Los Partes de Flujo Interno (062,
C11/0083, CII/0081) de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal contienen
las declaraciones de los Preventivos y es la única versión de que se dispone
porque ni la PGR ni la SEDENA han hecho públicos los pormenores y
circunstancias en las que perdieron la vida los tres funcionarios públicos
municipales.
El General Ubaldo Ayala Tinoco no
permitió ninguna pregunta de los periodistas durante su breve estancia en el
Palacio Municipal en donde se limitó a leer un pronunciamiento de 6 puntos,
mismo que horas antes, inexplicablemente, había adelantado en conferencia de
prensa en Ciudad Victoria, la capital del estado cuando lógico era que lo
hiciera primero en Nuevo Laredo.
Narran escoltas sobrevivientes
ataque al General
Los escoltas Israel Sánchez y
Pedro Martínez, mencionaron que eran las 22:00 horas (3 de Febrero) cuando el
General salió de las instalaciones del Edificio de Seguridad, custodiado por
tres camionetas, una Ford Lobo 4 puertas modelo 2010; una Dodge Ram color arena
y una Ford Lobo cabina sencilla.
En la primera unidad, viajaban
Manuel Farfán, y el Inspector de Seguridad Ciudadana, Raúl Rivera; en la
segunda los escoltas Jorge Bautista Cervantes y Juan Carlos Hernández
Carrizales, mismo que trasladaban a los señores Pedro Díaz Almanzán y Guillermo
Barrera; y en la tercera viajaban los también escoltas José Francisco Ortíz y
Luis Clemente Meléndez Arcos.
De acuerdo con las declaraciones
de los sobrevivientes, se dirigían rumbo al hotel Santa Mónica, que se ubica en
la avenida Reforma, para dejar al General y Raúl Rivera, ya que ambos se
hospedaban en ese lugar.
Relatan que al circular por la
avenida Venezuela, al llegar a la calle Antonio Medina, se les emparejó un auto
que no pudieron identificar, comenzando sus tripulantes a dispararles, llegando
hasta la calle Josefa Ortíz de Domínguez, en donde ya no pudieron continuar
debido a que el semáforo estaba en rojo y había varios vehículos parados.
Fue en ese lugar, cuando uno de
los escoltas, sacó el arma a su cargo para repeler el ataque, sin embargo
recibió un balazo en la mano derecha, provocando que se le cayera. De igual
formar otro tomo su AR-15, abriendo la portezuela del copiloto para también
repeler el ataque, sin embargo tuvo que aventarse al pavimento y resguardarse
entre unas columnas de concreto, debido a que el arma se le encasquilló, no sin
antes ser herido en la cabeza y el hombro izquierdo.
En ese momento los agresores se
dieron a la huida, llegando de inmediato los elementos del Ejército México.
Ambos policías continuaron su
declaración, argumentando que cuando los militares los abordaron, se
identificaron como policías, pero que los amenazaron con matarlos, llegando en
ese momento también una patrulla, a la que los soldados hicieron que se
retirara a balazos.
Los escoltas sobrevivientes,
añadieron que los militares los despojaron de sus armas, radios y sus carteras,
y fue hasta que llegaron los servicios médicos cuando fueron trasladados al
hospital en donde recibieron atención médica.
De la misma forma, los
patrulleros que acudieron a los llamados de auxilio del General, Manuel Farfán,
no pudieron llegar, debido a que declararon ante las autoridades que los soldados
los obligaron a retirarse a balazos.
José Carlos Solís y Dolores
Zepeda, de la patrulla 159, mencionan en su declaración que al llegar al lugar
de los hechos, los soldados comenzaron a gritarles, pero como no escuchaban
claramente, comenzaron a hacerles señas con las luces de la patrulla,
recibiendo como respuesta varias detonaciones, por lo que se dieron de reversa
para huir.
Otra unidad, fue la 074,
tripulada por Juan Antonio Rodríguez y Micaela Santiago, quienes manifestaron
que también fueron recibidos a balazos, optando por retirarse, pero solo
pudieron llegar hasta el cruce de Venezuela y México, porque las llantas
estaban ponchadas. Narran que la patrulla presentaba varios impactos de bala,
esquirlas de granada y el tanque de la gasolina perforado, por lo que tuvieron
que dejarla abandonada, pidiendo el apoyo de un vehículo particular que pasaba
por el lugar, quienes los trasladó al Hospital General, en donde los curaron de
las heridas recibidas.
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