El Anzuelo...
Y ha de andar brincando en un cuerno de contento
por El Fisgón
Cada fin de trienio sucede lo mismo, pero ahora sí que se pasaron de listos...
Por: Javier Rosales Ortiz
Cada fin de trienio sucede lo mismo, pero
ahora sí que se pasaron de listos.
Fue por venganza, por ambición o por simple
diversión, no se explica, pero la prueba está a la mano y ni modo de que sea invento.
Se necesita no tener sangre, neuronas y
vergüenza para actuar de esa manera tan desconsiderada, ruin y de tan abundante
bajeza.
Y es que un alcalde es la cara de un
ayuntamiento y la figura que está más cerca del ciudadano, quien con tanta
confianza se le aproxima para solicitarle auxilio y para buscar que su grito no
se pierda entre el murmullo de las olas del mar.
Durante los tres años de su administración
ninguno de ellos se preocupo por tejer una buena imagen pues los periodicazos
estuvieron a la orden del día y mucho menos antes de salir por la puerta
–algunos de ellos por la trasera- se les noto una gota de humildad para que sus
gobernados los recuerden bien.
Por ejemplo está el caso de Tampico, que se
podría entender porque la alcaldía priísta pasó a manos del PAN de una manera
tan peculiar, tan increíble, tan poco usual.
Y es que fue la maestra Magdalena Peraza
Guerra quien arrastro al PRI por el suelo, lo escupió y lo obligó a probar una
sopa de su propio chocolate, en una acción de rebelión inusitada, limpia y con resultados
contundentes a su favor.
Lo que no se vale es que el ex alcalde,
Oscar Pérez Inguanzo, adopte una actitud digna de un escolapio berrinchudo,
socarrón, caprichoso.
Y, cómo no, si dejo la alcaldía desprovista
de recursos, maltrecha y casi destrozada.
Porque toleró que se quemaran los cerebros
de las computadoras de la comuna, los vehículos oficiales sin neumáticos, unos,
y manchados con aerosol, otros, lo cual es deplorable.
No se conformó el ex munícipe con haberle
heredado una deuda económica enorme a su sucesora que la obliga a rascarle
sabia al árbol para poder liquidar un aguinaldo que cientos de trabajadores de
la comuna se ganaron a pulso y que mantiene paralizado financieramente a ese
municipio.
Tampoco le importo el haberse bordado una
imagen de dictadorcillo y de paletoso, porque por ejemplo en una ocasión se
dijo que sus mascotas –canes por cierto- gozaban de mejores comodidades en su
residencia que los habitantes de la ya famosa colonia Moscú, conocida así por el
mosquero que es característico una nación sumamente pobre del tercer mundo.
Pero no solo él cometió esa clase de pecado
de dejar maltrecho a su ayuntamiento.
También figuran en la lista los municipios
priístas de Altamira y Madero y Tula, donde esa actitud bochornosa está dando
mucho de qué hablar.
En Altamira la primera silla de la alcaldía
fue destrozada, lo cual se antoja como una acción revanchista, corajuda y que
despide muchos mensajes.
En Madero, lo situación no es tan distinta,
porque alguien se robo las llantas de las patrullas municipales y averió los
camiones de volteo recolectores de basura, por lo que se prevé que en estos
primeros días de la nueva administración la ciudad se convierta en un auténtico
chiquero.
En Tula, desapareció la silla presidencial
–dicen que se la llevo el ex alcalde-, en tanto la alcaldía luce con ventanales
destrozados y sin servicio de telefonía, porque arrancaron los cables.
Todo esto me obliga a recordar a un ex munícipe
de Burgos que destrozo su vehículo oficial intencionalmente porque su partido
perdió y se sintió bajo la amenaza de que se le iba a practicar una auditoria.
No sé cuantos municipios de Tamaulipas
adolecen de la misma situación.
¿De qué se trata señores?.
Seguramente, enloquecieron.
Correo electrónico:
anecdotariorosales@hotmail.com
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